jueves, 2 de agosto de 2007

Valorando una Virtud

Sabían que el bambú es una planta que adorna la naturaleza, para que nuestros ojos la puedan ver,refieren que hay muchos tipos de bambú,en China nomás hay 500 tipos.
El bambú se ha utilizado desde tiempos antiquísimos por su fuerza y textura en la construcción de la carcasa de los botes y en la elaboración de papel.Actualmente en muchos sitios se promociona en arquitectura para la construcción de viviendas.
Hay un aspecto de enseñanza -ejemplo que se saca de las particularidades de esta planta,como es el cultivo de una virtud:
Un niño del campo(de 6 años de edad),camino a casa desde su colegio,se encontró con un anciano quien le dio unas semillas de bambú japonés para que los sembrara en su jardín y le dijo,hijo estas semillas son como tú,necesitan paciencia y tiempo para brotar , cuando lo hagan serán hermosas plantitas y serán tu orgullo,así como tú eres y serás orgullo para tus padres.Confía en mí estas semillas darán plantitas,solo siembra,abona,riega y espera.
Tan pronto llegó a su casa se fue al jardín a sembrarlo.
Pasó el tiempo y el niño se dedicaba a bonar y regar periodicamente el lugar del sembrío y así fue cada semana,mes año,porque algo le decía dentro de si al alma del niño ,que confiara en las palabras de aquel anciano.
El pragmatismo de sus padres y sus experiencias con los cultivos hizo aconsejar al niño que se olvidara de esas semillas y en su lugar sembrara otro productos.
Dentro del niño seguía retumbando las palabras del anciano y decidió seguir año tras año abonando y regando aquel lugar.Pasaron 5 años y aquel sitio no parecía cambiar.El niño pronto entraría a la preadolescencia donde sus intereses cambiarían,por momentos quizo abandonar las palabras del anciano,pero decidió dar un plazo un año más.
Al sexto año no paso nada,se olvidó por el resto del tiempo.Al setimo año,una tarde en que Raki,que así se llamaba el niño,se degustaba comiendo cerezas,preguntó a sus padres:¿son de buena suerte los huesos de cerezas?,por supuesto que si contestaron,entonces voy a guardarlos,nada te traerá suerte si solo los guardas,tienes que sacarle provecho,síembralos,les aconsejaron sus padres.Raki se dijo entre si,son siete años y como nada paso con las semillas de bambú,voy a sembrar en su lugar estos huesos de cereza.Cuando se acercó al lugar,grande fue su sorpresa al ver muchas plantitas de bambú .¡El bambú había demorado en brotar 7 años!.La paciencia de Rakí de haber aguardado tantos años estaba coronado.
De esta experiencia se saca varias conclusiones:
  • La siembra de esta planta no es apta para impacientes
  • La semilla del bambú japonés prepara su desarrollo durante 7 años
  • Este ciclo de maduración del bambú se puede traspolar a la experiencia humana y se puede decir: "si no se consigue lo que se anhela....quizás solo estemos echando raices.El éxito es el resultado de un proceso gradual que requiere tiempo."

Buena lección para la experiencia humana.

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